EL SUPERIOR GENERAL Y
EL CONSEJO CENTRAL.
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CONSEJO CENTRAL 2023
De izquierda a derecha: Juan Ramón Moncada Paz, p.m.é., 3º asistente; Ergete Tesfaye, p.m.é., Superior General; Bertrand Roy, p.m.é., 1º asistente y Vicario General; Pedro Emilio Ramírez Ramos, p.m.é., 2º asistente.
Al final de su XV Asamblea General, celebrada en la Casa Central de la Sociedad de Misiones Extranjeras de la Provincia de Quebec del 5 al 15 de junio de 2023, los miembros de la Asamblea eligieron a un nuevo Superior General y a tres Asistentes que formarán el nuevo Consejo Central para un mandato de cinco años.
EL SUPERIOR GENERAL

Nos complace anunciar que Ergete Tesfaye, p.m.é. ha sido elegido Superior General de la Sociedad de Misiones Extranjeras para un mandato de cinco años.
Celebración de clausura de la xv Asamblea General.
ASAMBLEA GENERAL.
Celebración de clausura de la xv Asamblea General.
ASAMBLEA GENERAL.
Homélie d’Ergete Tesfaye, p.m.é.
Laval, jeudi 15 juin 2023
Lors de l'assemblée générale de 2018, j'ai participé en tant qu'invité. Tout au long de l'assemblée, j'entendais des commentaires selon lesquels mon nom était mentionné à plusieurs reprises comme prochain vicaire général. Je me sentais très mal à l'aise à ce sujet et je continuais à demander au Seigneur de me délivrer de cette tâche. Un soir, j'ai reçu un appel longue distance de mon frère aîné. Après avoir échangé des salutations, il m'a demandé comment allaient les affaires. Je lui ai fait part de mon inquiétude et du sentiment de lourdeur que j'éprouve à propos des élections. Après m'avoir écouté .........

.101º ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN
Para ver la versión de audio de la homilía de Mons. Tremblay, haga clic en el siguiente enlace
https://photos.app.goo.gl/9NXQBAKnBM5EzznbA
BÉNÉDICTION DU JOUR DE L'AN 2022

Es una bendición triple. No de lado a lado, a la manera episcopal, sino triple, por las tres lenguas, y doble: ¡Urbi et Orbi! Urbi para Canadá, y Orbi para los grupos locales de todo el mundo.
May God bless you all, keep you in good health in these uncertain times and this uncertain planet. Whatever ups and downs may happen in the coming 365 days, may you rest assured that you are God’s blessed children.
« May the road rise up to meet you, as the ancient Celtic prayer goes, May the wind be always at your back. May the sun shine warm upon your face, the rains fall softly upon your fields and may God hold you in the palm of His hand. »
Encomiendo al Señor la misión de cada uno y cada una. Quizás esa misión será la que Uds. prevén. O quizás será otra, la que Dios quiere. Poco importa. Florezcan donde Dios les planta. O les trasplanta. A su vez siembren la buena palabra en los surcos que se les presenten. ¡Donde quiera Dios!
Feliz Año Nuevo! Happy New Year ! Bonne et Heureuse Année !

El 2 de febrero de 1921, los Obispos católicos francófonos se reunieron en Quebec y anunciaron el nacimiento de una Sociedad misionera. En retrospectiva, vemos a los pioneros asegurando los primeros pasos de la recién nacida, educando a los jóvenes candidatos en su misión, enviándolos a tierras desconocidas, fortaleciendo su marcha, logrando ciertos compromisos, y viendo otros truncados. Durante este tiempo, la misión se extiende desde Asia a América Latina y África, comenzamos también a recibir miembros de otros países (la sociedad se vuelve internacional) y contamos también con laicos asociados. Así es la vida de una pequeña institución cuya identidad viva recorre el siglo.
El acto de fundación siguió a un período difícil llamado gripe española. Un siglo después, estamos experimentando una pausa, llamada COVID-19. Por lo tanto, nuestro recuerdo de la fundación no se hará realidad en grandes reuniones festivas, sino de una manera más sencilla, respetando las directivas de salud de los diversos países en los que están presentes nuestros Grupos locales. Nuestro reconocimiento del pasado será, sin embargo, un Magníficat bien sentido. Nuestra solidaridad actual entre miembros y asociados será más virtual. Regocijémonos con este regalo de las redes sociales, inimaginable hace un siglo.
Este tiempo de pausa nos lleva a sacar lecciones del pasado y a adaptar nuestra misión a los signos de los tiempos. Decididos a seguir siendo testigos y presencias vivas del Evangelio, hoy y mañana, permanecemos disponibles al Espíritu que inspira nuestro impulso misionero y nos dirige hacia una mayor tele-misión. Cantemos entonces, al unísono, el himno del Centenario:
hoy cumples Cien Años,
de andar en el mundo
por el evangelio;
con todos los pueblos
que has hecho felices,
cantamos alegres:
"¡Feliz centenario!
Roland Laneuville
Superior general
2 de febrero de 2021
Domund 2020

Queridos miembros, asociados(as) y amigos(as) de la SME,
Permítanme - o perdónenme - un salto de cinco meses: de Pentecostés al Domingo de las Misiones. De hecho, me gustaría que estas líneas sean al mismo tiempo una continuación del mensaje que envié con ocasión del Domingo de Pentecostés y un nuevo aliento para cada uno cuando, de una manera u otra, estamos todos aún heridos y afectados por la pandemia del Covid19. Confortémonos mutuamente y busquemos el consuelo del Espíritu Santo en este instante, en que necesitamos nuevas fuerzas y motivaciones en nuestros proyectos misioneros.
El día de Pentecostés imploré tres dones del Espíritu Santo que podrían ayudarnos eficazmente a todos a vivir este tiempo de crisis sin precedentes: el don de la resiliencia, para darnos energía para reponernos ante una experiencia traumática; el don de la solidaridad, para ayudarnos a mantener nuestros “inters” en medio de la distancia social, el confinamiento y la ansiedad; y finalmente, el don de la comunicación para mantener nuestros ministerios y conservar nuestra misión viva a través de las redes sociales y la “Tele Misión”. ¿Cómo está la SME? ¿Cómo está cada uno de nosotros en estos tres niveles de nuestra vida?
En los últimos meses, con el fin de acompañar a todos nuestros misioneros, el Consejo Central delegó a los Servicios Generales de SAMIC (Marie-Laure) y de la Formación Permanente (René) el acercarse a cada Grupo Local pidiéndoles que compartieran sus experiencias relacionadas con la pandemia de línea con la resiliencia, la solidaridad y la comunicación. Hicieron un trabajo extraordinario para llegar a cada grupo local y compartieron en la reciente reunión del COCO lo que han colectado de cada grupo: ¡una enorme riqueza de experiencias!
Todos ustedes practicaron un grado significativo de resiliencia en medio de la pandemia. Mientras practicaban la prudencia, utilizaron la creatividad para dar sentido a la experiencia por la que están pasando. Muchos de ustedes pudieron aprovechar esta ocasión para hacer buen uso del tiempo y reflexionar profundamente sobre el significado, el propósito y el misterio de la vida. Su tiempo con Dios y su vida comunitaria se convirtió realmente en una fuente de resiliencia personal, hecho de curación y crecimiento.
Algunos de ustedes se enfrentaron cara a cara con la realidad de la pandemia cuando miembros de la familia cercana o amigos fueron infectados. La empatía y la solidaridad acompañadas de la oración constante de los miembros del grupo se convirtieron en fuente de esperanza y consuelo para aquellos que estaban pasando por esos momentos de ansiedad.
Lo que han vivido puede resumirse en la experiencia de Santa Teresa de Lisieux, cuya fiesta celebramos recientemente. Para ella, el amor de Dios nos permite no sólo reponernos de nuestro sufrimiento, sino también alejarnos de la excesiva preocupación por nosotros mismos y sentirnos atraídos por la vida de los demás. Antes de que se elaborara el concepto, Santa Teresa se recuperó de los traumas de su infancia y, de hecho, practicó la resiliencia. Más cerca de nosotros, en la SME, guardo el recuerdo de Mons. Gustave Prévost. Recordemos cómo practicó la resiliencia frente a las condiciones que le impusieron a él (y a muchos otros compañeros) cuando estuvo encarcelado en China durante muchos años. En lugar de despotricar las condiciones impuestas por el infame Covid19, que podamos desarrollar nuestra propia disciplina de vida y crezcamos en libertad interior.
Durante este tiempo, ¿recibimos el regalo de la solidaridad en nuestras comunidades e “inters”? De los testimonios que hemos escuchado, podemos inferir que se encontraron muchas formas. Al momento en que fuimos llamados a los aislamientos, confinamientos y otras “distancias”, paradójicamente han explorado y creado nuevos lazos de caridad fraternal.
Ha habido muchísimas prácticas de corresponsabilidad y liderazgo compartido, nuevas formas de apoyarse mutuamente, usando las redes sociales, grupos WhatsApp, reuniones virtuales a través de Zoom... ¡Me atrevería a llamar a esas experiencias la comunión real de los santos! "Fratelli tutti" es como el Papa Francisco denomina a la solidaridad de una comunidad que impulsa a los seres humanos a apoyarse y ayudarse mutuamente y que aspira a la fraternidad universal. De una manera simple, lo hemos practicado entre nosotros: Fratelli e Sorelle.
En cuanto al don de la comunicación, también se manifestó. En efecto, las redes sociales se convirtieron en sus herramientas para la Tele-Misión, la animación misionera, el acompañamiento, la formación Ad Gentes y el compartir de la Eucaristía. Sin exponerse a riesgos innecesarios, pudieron llegar a los desfavorecidos y ayudarles en sus necesidades básicas. Muchos de ustedes han podido ayudar a los ancianos, a los inmigrantes e incluso ofrecer algunos servicios de microcrédito.
Al igual que para varias profesiones y varios campos de servicios, nuestras actividades misioneras se vieron afectadas. Sin embargo, estamos agradecidos por el don de la comunicación que el Espíritu nos ofreció. Esto fue evidente en los programas de formación que se ajustaron en nuestros principales centros de formación, a saber, en el MFC y el TFCK. Fue evidente en los Servicios Generales y en los Grupos Locales.
Para auxiliarnos y caminar con nosotros, el Consejo Central ha confiado a Marie-Laure y a René el volver a visitar cada Grupo Local y seguir escuchando el compartir de sus experiencias. Cada Grupo Local será contactado por ellos a su debido tiempo.
Concluyo citando palabras del mensaje del Papa Francisco por el Domingo Mundial de las Misiones. “¿A quién enviaré? Esta invitación del corazón misericordioso de Dios desafía tanto a la Iglesia como a la humanidad en su conjunto en la actual crisis mundial. Como los discípulos en el Evangelio, fuimos sorprendidos por una inesperada y turbulenta tormenta. Nos hemos dado cuenta de que estamos en el mismo barco, todos nosotros frágiles y desorientados, pero al mismo tiempo importantes y necesitados, todos llamados a remar juntos, cada uno de nosotros en necesidad de consolar al otro…”
Mientras nos preparamos para celebrar nuestro Centenario bajo el lema: “Correr el riesgo del encuentro en el servicio del Evangelio”, respondamos al llamado del Señor y rememos juntos apoyándonos, animándonos y confortándonos mutuamente.
Roland Laneuville
Superior general
Pentecostés 2020
Queridos amigos, celebramos Pentecostés
Y lo celebramos mientras nosotros estamos heridos y el mundo está herido por la pandemia…
Así es, estamos heridos como personas, en nuestras familias, nuestra salud…
De hecho, estamos viviendo, podemos decir, el mundo está viviendo, y nosotros personalmente estamos viviendo, un verdadero trauma. Es un punto. Heridos tambien en nuestras comunidades de vida donde se encuentren.
Los lazos comunitarios en este tiempo de pandemia están debilitados. El confinamiento crea distanciamientos, distanciamiento físico y psicológico... Y estamos heridos también en nuestros compromisos, en nuestra misión. Las buenas noticias que estamos intentando anunciar, a través de nuestras vidas, de nuestros testimonios, nuestras visitas, nuestras prédicas de todo tipo, han sido limitadas o totalmente eliminadas... Así que estamos realmente heridos en nuestras personas, en nuestras comunidades, en nuestros compromisos.
Con este Salmo yo rezaba esta mañana: "Y yo, humillado, golpeado... que tu salvación, Señor, me restaure (Ps 68, 30)... "
Y es así que después del trauma del Viernes Santo, el Espíritu Santo levantó a Jesús de entre los muertos. Esto es lo que leemos hoy: "Cuando llegó el día de Pentecostés... se les aparecieron unas lenguas como de fuego... Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y "y comenzaron a hablar según el Espíritu les concedía expresarse. (Ac, 2, 1-4)" "Don del Espíritu" ¿Qué don? Estamos hablando del Espíritu de los siete dones! El don de siete formas. Yo me quedarê por mi parte con tres dones solamente... Para nuestras personas, para nuestras comunidades, para nuestra misión. Y con la llama o la lengua de fuego.
Para nuestras personas, lo que pido es resiliencia... Una palabra compleja, una palabra nueva en cierto modo... En realidad, en situaciones traumáticas, como la que estamos viviendo, El ser humano encuentra energías para recuperarse. Esto es la resiliencia. Esto es lo que el mismo "Boris Cyrulnik" llama resiliencia. Crear en cierto sentido el concepto de resiliencia
para el comportamiento humano… Eso se aplicaba al mundo vegetal, el mundo animal, pero él aplica la resiliencia al mundo humano... Es un don para enfrentar situaciones extremas. Y él mismo dice: "Esto es cómo se aplica la resiliencia, cómo reanudar un desarrollo después de una agonía psíquica"... Podemos pensar en la agonía de Jesús, cómo el Espíritu le habría dado ese don de la vida. Y nosotros también necesitamos el don de resiliencia. Es el primer don que pido para mí, para nosotros, para nuestra sociedad, para nuestras comunidades.
Y en este momento que se nos impone el distanciamiento, con razón, nosotros necesitamos el don de la solidaridad. Este es el segundo don que pido al Espíritu Santo para nosotros. ¡Qué solidaridad paradójica! Solidaridad mientras se nos pide mantenernos apartados unos de otros... Sí, mantener la distancia por el bien común, evitar los contactos, los viajes, evitar todo lo que pueda darle una oportunidad al virus, propagar el virus. Y en los espacios que nosotros compartimos, a veces reducidos, también mantener distancias, y eso genera a veces tensiones que se hacen más obvias. Entonces nuestros “inters”, en las comunidades son desafiados... Por eso necesitamos del don de solidaridad en una situación como esta.
El tercer don que pido al Espíritu para que nos lo envíe, es el don de la comunicación, y este don es para la misión; el don de la resiliencia es para nuestras personas, después o durante el trauma que estamos experimentando. El don de la solidaridad es para nuestras pequeñas comunidades y el don de la la comunicación es para nuestro compromiso, nuestras misiones, que están limitadas.
Nuestra misión en proximidad se hace más difícil... ¡Entonces tenemos que aprender la tele-misión! Afortunadamente tenemos todo tipo de medios, desde el viejo teléfono o el correo electrónico, o el Zoom, o Facebook, o Facetime y todo eso… ¡Aprendemos muchas cosas! ¡En cualquier caso, yo estoy aprendiendo! Aprendamos la tele-misión, Que el Espíritu nos regale ese don. Es seguro que lo virtual llegó a nosotros para quedarse. Incluso si la proximidad es necesaria, ¡y volverá seguramente!
Ccomo decía el autor Jacques Julliard:"Antes de la pandemia vivíamos felices y no lo sabíamos"
Creo que lo sentimos asî… "Vivíamos felices y no lo sabíamos"... Entonces, ahora ¿qué debemos decir? No podemos decir solamente “todo estará bien…” Pero decimos: "Ven Espíritu Santo… y de acuerdo con la fórmula tradicional, “Ven Espíritu Santo y renueva la faz de la tierra!”
Todo estará bien, con los dones del Espíritu: con resiliencia, con solidaridad, con comunicación!
¡Feliz día de Pentecostés!
Roland Laneuville
Superior general
Pascua de Resurrección 2020
¿Una Feliz Pascua?
En esta época de COVID 19, nuestra esperanza se está poniendo a prueba. Digo esperanza porque es esta "pequeña" virtud la que necesitamos para ver la luz al final del túnel que este pequeño virus nos hace vivir.
Cuando un periodista le preguntó recientemente al Papa Francisco si era optimista sobre la situación actual, él respondió que se hacía la pregunta en términos de esperanza y no de optimismo. El optimismo, dijo, suena hueco, suena como una farsa. Yo también comparto esta forma de ver las cosas.
Por lo tanto, es con esperanza que digo "Feliz Pascua" a toda la red de la Sociedad de Misiones Extranjeras. Espero que la realidad del nuevo mundo inaugurado por la resurrección de Jesús se haga sentir, con la gracia de Dios, en la ciencia, en la solidaridad y en todas las fuerzas que luchan contra la pandemia.
"Todo va a salir bien" es un saludo que se está extendiendo actualmente en nuestros hogares y en las redes sociales. Hace eco palabra por palabra de lo dicho por ¨Julienne de Norwich¨ a quién estoy descubriendo en estos días: "Todo estará bien". En una época de graves epidemias, en el siglo XV, esta santa sembró palabras de aliento a los que venían a su celda a buscar su consuelo. En nuestro propio distanciamiento y encierro social, dejemos que resuenen las palabras de esperanza. Nuestros teléfonos celulares e Internet nos dan muchos más medios de los que Julienne tenía para ser sembradores de esperanza. Yo quiero ser ese medio de esperanza para todos y cada uno de ustedes.
¡Feliz Pascua! ¡Todo estará bien! ¡Por la gracia de Dios!






